"Atención todo el mundo, el tren con destino a New York, estación Gran Central, llegará a su destino en menos de media hora, esperamos que la estancia no se les haya hecho larga y que vuelvan a viajar junto a RainPriv".
Ariadne se habia acabado de despertar, la voz de la mujer del megafono, tenia la peor voz que habia oído jamás. Estava muy nerviosa, ¿Sus tíos serian buena gente? ¿Cómo la mirarían?. Su madre nunca los habia mencionado, solo me dijo que tenia una hermana y nada más.
Ella se ponia muy triste al recordar a su madre, ya que todo habia pasado tan deprisa... De repente empezó a divisar los primeros rascacielos, aunque Ariadne ya sabia que no eran los más altos, le sorprendieron, todo parecía tan grande, no sabia como se las arreglaria allí, ahora que estava sola, sin nadie de comfianza.
-Perdone señorita, pero tiene que empezar a sacar las maletas, si le digo la verdad, estos trenes van que vuelan y no se esperan a que bajes. - la mujer parecía una de esas abuelas cotillas que se pasan todo el dia en los trenes y autobuses, para matar el tiempo y se los conocen como la palma de su mano.
-Claro, tiene razón - una sensación en la barriga la invadió.
Bajó del tren para divisar a su tia, seguramente que se pareceria a su madre